Mi primer encuentro con el yoga fue hace diez años, viviendo en la…
Universidad Pompeu Fabra, Campus De La CiudadelaMi primer encuentro con el yoga fue hace diez años, viviendo en la colonia Juárez de la CDMX. Me apunté al yoga de la esquina literalmente, blanco yoga. Tuve la suerte de iniciarme con @adrianayoga, y algo que nos recordaba a menudo es que “todo el yoga que hacemos al final es para poder sentarnos a meditar”. A mi me parecía absurdo al punto de darme risa.
El espíritu superior que oye hablar del Tao,
lo practica con diligencia.
El espíritu normal que oye hablar del Tao,
tanto lo conserva como lo pierde.
El espíritu inferior que oye hablar del Tao,
ríe ruidosamente.
Y, por esta risa, se conoce la grandeza del Tao.
Tao Te Ching capítulo 41
Yo no sabía quién era Adriana o cualquier cosa acerca de yoga. Solo estuve en su estudio 3 meses. Aquel entonces explore la meditación, aunque acostado, vanidosamente pensando que si esta postura fue lo suficientemente buena para en Buda, lo sería para mi también.
Tiene diez años de esto, y hace cinco años comencé a practicar yoga regularmente. Hoy entiendo un poco mejor lo profundo y certero de esta afirmación.
El simple hecho de sentarse derecho con la espalda erguida es un reto que aún no puedo hacer relajado, aunque si percibo como sintonizo con el estado meditativo rápidamente encarnando esta asana.