En el interior existe un propósito de vida, un regalo que uno viene a…
Burgos, España




En el interior existe un propósito de vida, un regalo que uno viene a dar al mundo. El espíritu lo percibe, y si uno se aleja de esta misión vital, pierde su vitalidad y su fuerza espiritual. Te vuelves nihilista, cínico y seco.
Para percibir si voy por el camino indicado, respiro, y si percibo mi respiración húmeda, sé que voy bien. No sé porqué lo percibo así. Cada persona experimenta el fenómeno de andar-sobre-el-camino-indicado de manera distinta.
Los Sufis tienen un concepto llamado baraka, que es la fuerza espiritual que tienen los santos y los profetas. Fluje desde Dios hasta sus emisarios, y los emisarios tienen la capacidad de transmitirla a la gente a través de su presencia. Al Cid Campeador los musulmanes le atribuían baraka, su presencia en el campo de batalla hacía que todos pelearan mejor y con más fé. El Cid es leyenda no sólo por ser un gran guerrero, sino porque revelaba al gran guerrero en todos sus compañeros.
En el antiguo Egipto, sólo el faraón gozaba de la vida después de la muerte. Luego el cículo de salvación se amplió a su familia, luego a los nobles, y así sucesivamente hasta que Jesús democratizó la entrada al cielo. De la misma manera, la baraka ya no pertenece a un héroe, a un santo o a un profeta. Todos tenemos baraka, pero no tenemos fé en que estamos sobre esta tierra para dar un regalo al mundo. Vivimos nuestra vida de forma cobarde, malgastando nuestro tiempo en nuestra zona de confort, sometidos a rutinas absurdas, trabajando para empresas ruines, adormecidos con drogas o pastillas, sin meditar sobre nuestra vida o nuestra muerte.
La única forma de escapar de este calabozo es teniendo fé que somos especiales, que vinimos al mundo a entregar ese regalo, que nadie creerá en nosotros si no creemos en nosotros mismos.
¿Cuál es el regalo que yo vengo a entregar al mundo? No puedo articularlo aún, pero sé cual es la dirección indicada. Par poder entregar ese regalo, el primer paso es hacer tiempo y espacio para ejecutarlo. Tener fé. No perder más el tiempo. Mirar dentro.
¡Que enorme es el alma! ¡Que bríos tiene el espíritu! ¡Que majestuoso es el cuerpo!
Escrito en Burgos caminando el Camino Francés, 2018.